La Escuela de Ciclismo de Andoain, viene trabajando desde sus comienzos con jóvenes, y a pesar de que su mayor empeño lo pone en el ciclismo, su prioridad es formar y cuidar la salud de los jóvenes. Por ello, a continuación, ponemos una serie de consejos que nos da Ángel López de la Calle, medico deportivo, que en nuestro caso aplicaremos al ciclismo pero que deberíamos aplicar para practicar cualquier deporte.
Ángel López de Lacalle
Médico Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte
Miembro asociado a la Federación Internacional de Medicina Deportiva
Aquí tienes una serie de consejos que seguro que te van a resultar útiles.
Los que os iniciáis con pocos años en el ciclismo, tendríais que empezar por haceros un reconocimiento médico general, para conocer vuestras aptitudes y saber si el ciclismo es el deporte adecuado para vosotros o como mejorar vuestro desarrollo mientras hacéis este deporte. También es importante para descartar cualquier tipo de alteración o lesión que contraindiquen esta práctica deportiva.

Los aspectos técnicos, corren a cargo de vuestro entrenador, y es muy importante que les hagáis caso, ya que una postura incorrecta o una desincronización en el pedaleo, un desequilibrio en la altura del sillín, etc podrían producir lesiones.
Si estáis bien y os gusta la bici, adelante, pero también hay que ir adquiriendo pequeñas costumbres que os van a hacer sentir mejor.
ALIMENTACIÓN: tanto para los días de entrenamiento como para las vísperas de carreras, durante la carrera y en la recuperación posterior.

Hay que comer de todo para asegurar un buen aporte de carbohidratos, proteínas, vitaminas, sales y minerales. Los días de entrenamiento y carreras hay que aumentar la ración de carbohidratos y proteínas, evitando siempre el consumo de grasas. Unos buenos macarrones, pechugas de pollo con ensalada o puré de patata, y de postre fruta o yogur podría ser una comida tipo que os iría bien.El desayuno es importantísimo. Acostumbraros a desayunar bien todos los días. Un desayuno tipo podría ser: zumo de naranja o fruta, leche, tostadas/ cereales.
El consumo de alcohol, todo tipo de drogas y el tabaco son muy perjudiciales para todos los deportistas.
También, para que los músculos puedan trabajar bien, es muy importante la hidratación. Es imprescindible ir bebiendo agua, alternando con bebidas isotónicas, antes, durante y después del ejercicio.
DESCANSO: otro factor que contribuye a que el rendimiento deportivo aumente y no se sobrecargue el organismo, es dormir una media de 8 horas diarias. Así el cuerpo queda preparado para el esfuerzo del día siguiente y se asimila mejor el que se ha hecho ese día.
PREPARACIÓN FÍSICA: los entrenamientos tendrán que estar siempre bien controlados por preparadores o personal con experiencia que sepan repartir y dosificar los esfuerzos en función de las edades de los ciclistas y de los periodos de competición.
No olvidéis nunca y concededle la misma importancia que al mismo entrenamiento, la realización de un calentamiento previo al entreno y de unos correctos estiramientos al acabar. Con esto conseguiréis evitar lesiones y tener el cuerpo mejor preparado para esfuerzos posteriores.
Los más iniciados y los que ya tenéis una cierta edad, sabéis que una temporada ciclista empieza por una buena planificación por fases:
PRETEMPORADA: que incluye una preparación física general con su correspondiente etapa de gimnasio y fortalecimiento muscular
PREPARACIÓN ESPECÍFICA PARA LOS MESES DE COMPETICIÓN.
En la fase 1, todos los consejos que hemos dado para los que empiezan, ya los conocéis y se supone que los practicáis siempre.
Antes de abordar la fase 2, sería conveniente la realización de una prueba de esfuerzo y una analítica general que os sirvieran de punto de partida para la programación de unos entrenamientos que os llevaran a conseguir una puesta a punto óptima en el inicio de la competición. También en este examen médico se comprobará que vuestro estado físico general es el adecuado para afrontar la temporada.

Como esta fase es larga, habría que realizar a lo largo de ella, una serie de controles de analíticas de sangre y tests de campo, para ver si las cargas de entrenamiento son las idóneas y si el organismo lo está asimilando de una forma correcta y se está obteniendo el rendimiento esperado.
Todo esto son unas líneas básicas generales, tu preparador físico y tú médico deportivo en contacto con tu entrenador, te aconsejarán y cuidarán de forma personalizada.